Hace ya muchos años, en
una galaxia muy muy lejana, un niño pequeño y gordito
se disponía a jugar un partido de balonmano en la pista de los
Escolapios. Se trataba del disputadísimo enfrentamiento para
decidir quién quedaba séptimo clasificado de los ochos
equipos que participaban en el Torneo de Navidad de aquel año
92. El BM.Romo infantil, dirigido por Chino y Buke no había ganado
un partido en toda la temporada y aquel día lo logró.
Por cierto, después de aquel día no ganó ningún
partido más.
Imanol Bilbao, el capitán
del equipo, levantó el trofeo (recuerden: de séptimos
clasificados) mientras todos, nos recuerdo en fila detrás de
él, levantábamos los brazos y saltábamos de alegría.
Cuando miro esa copa,
pienso que si pudiera volver a atrás en mi trayectoria en el
balonmano, querría volver a quedar séptimos de ocho en
Escolapios aquellos días.
Ayer, viendo a los alevines, volví
a aquel Torneo. Disputaban el Día del Balonmano de Urdaneta y
ahora tienen la posibilidad de tener un recuerdo de los que no se borran.
Unos los recordarán más y otros menos, pero ayer todos
vivieron momentos diferentes y llenos de emoción.
El VIII Día del Balonmano
de Urdaneta, enhorabuena Mato, Jokín y cía, comenzó
con la ausencia momentánea de nuestro primer rival, Gaztelueta.
Los leiotarras llegaron tarde a la cita y ambos equipos disputaron el
partido fuera del horario previsto. Victoria para comenzar y rápidamente
el segundo rival de los tres de la primera fase, La Salle.
La Salle fue un rival
muy duro, probablemente el partido más complicado del Torneo.
Su jugador central, muy hábil, rompía nuestra defensa
con facilidad. L@s nuestr@s sacaban petróleo de cada uno de los
contraataques de los que se disponía, ya que en el ataque estático
nos costaba mucho jugar. Finalmente, La Salle se desinfló a falta
de pocos minutos y pudimos terminar más o menos tranquilos, sumando
la segunda victoria de la mañana. 6-10.
Prácticamente clasificados
para semifinales por primera vez en nuestras participaciones en Urdaneta,
comenzó nuestro camino navarro hacia la final. El tercer rival
del grupo fue el equipo del Loyola de Pamplona femenino. Nuevamente
el contraataque del Romo decidió ante unas rivales con muy buenos
fundamentos.
Y estábamos en semifinales.
Padres, madres y entrenadores disfrutábamos viéndoles
disfrutar.
El Loyola de Pamplona
B, fue rival los primeros minutos. En ese tiempo las dos defensas funcionaron
y se pudo ver un partido reñido y disputado. Más allá
del minuto 10 del partido el Romo mantuvo el tono defensivo y los pamplonicas
comenzaron a perder balones que les alejaban de la final, mientras nosotros
empezábamos a pensar en el polideportivo de Urdaneta a las 14
horas, donde, íbamos a disfrutar de lo lindo.
El Loyola navarro A se plantó
en frente nuestro con intención de "vengar" la eliminación
de sus equipos hermanos. Fue una final bonita, muy disputada, y decidida
en los últimos minutos. El paso del tiempo de juego decía
que nos faltaban conocimientos suficientes para poder doblegarles y
nos agarramos a derrochar ganas y esfuerzo en el parquet verde. Mantuvimos
las espadas en todo lo alto para terminar perdiendo 6-10 con una satisfacción
inmensa y sin poder decir más que enhorabuena a los del Loyola.
Fueron mejores.
Nosotros nos volvimos inmesamente
contentos. Celebraremos esta participación con una merendola
de las que no se recuerdan, y en ella, nos acordaremos de todos los
entrenamientos y partidos ganados y perdidos que hemos tenido que disputar
para mejorar y conseguir un día tan bonito como el 21 de Mayo
de 2005. El día en que quedamos Subcampeones del Torneo de Urdaneta.
Dejad un hueco es vuestra memoria para recordadlo siempre.
L.G.
